Mesa
Trece

Una carta que se ve, se pide desde la mesa y llega sola a la cocina. Y por detrás, lo que te cuesta cada plato y lo que te deja.

Sin appsSin cambiar de caja

La mesa 13 no la tiene nadie

Los hoteles se saltan la planta trece. Los aviones se saltan la fila trece. Y en casi ningún comedor verás una mesa con ese número.

Nosotros nos quedamos con la que sobra: la mesa que tu bar no tenía.

Tres cosas, y ya está

01

La foto que no tienes

Le haces una foto al plato con el móvil, como puedas. Te la devolvemos como en una revista — y sigue siendo tu plato, no otro: guardamos la original como prueba.

Es lo que hace que suba el ticket. Ver la comida vende más que leerla.

02

Pide, y la cocina se entera

El cliente pide desde su mesa y la comanda salta en una pantalla de la cocina. Basta una tablet vieja o un televisor.

Tu caja no se toca. Sigues cobrando donde cobras hoy.

03

Y por detrás, el dinero

Metes los ingredientes de un plato una sola vez y salen tres cosas solas: lo que te cuesta, los alérgenos y las calorías.

Y te avisa cuando un plato ha dejado de ser rentable, antes de que te lo coma.

Esto no es un dibujo

Es una carta funcionando. Tócala.

Es la carta de Doble Queso, entera: dieciocho platos, seis secciones, sus alérgenos y sus calorías. Cambia de sección, abre un plato, quítale el pepinillo. Va igual en el móvil de tu cliente.

Se toca

La misma comida. La misma ración.

A la izquierda, la foto que harías tú en la barra. A la derecha, la que ve tu cliente. No es otro plato: es el tuyo, bien iluminado.

La Trece, fotografiada con el móvil en la barra
La tuya
La Trece, la foto que ve el cliente en la carta
La que ve tu cliente

Guardamos siempre la original. Una foto que no se parece al plato es publicidad engañosa, y el multado serías tú.

Y en la carta hay alguien

Tu carta lleva un maître con nombre propio. En Doble Queso se llama Kiko y está en la plancha. En el tuyo, como tú digas.

Aconseja, cuenta los platos y no se equivoca con los alérgenos: antes de abrir la boca, el sistema ya ha borrado de la lista todo lo que ese cliente no puede comer.

La chapa de Mesa Trece sobre la barra

Cómo se contrata

Una vez

El alta

Te montamos la carta con tus colores, tu letra y tu maître. Eliges piel de catálogo o te diseñamos una.

Cada mes

La cuota

La carta viva, los cambios de precio en diez segundos, las fotos cuando cambies el menú y el margen por plato.

Sin permanencia y sin tocar tu caja registradora. La cifra, hablando: cada casa es distinta y no vendemos paquetes cerrados.